La UEFA hace el ridículo
La UEFA ha decidido sancionar hoy el estadio Vicente Calderón con dos partidos de suspensión por los incidentes registrados en el partido de Champions League por los aficionados del Olimpique de Marsella. Además, condiciona la sanción de un tercer partido al comportamiento de la afición atlética durante los próximos cinco años.

La sanción ya ha sido calificada como desproporcionada por casi todos los medios españoles, así como por los clubes y jugadores de casi todos los equipos, que han querido solidarizarse con el Atléti. La pregunta que yo me hago es: ¿cómo se puede sancionar al Atlético de Madrid por unos incidentes que provocaron los ultras del Olimpique?
La verdad, me parece indignante. Bien es cierto que parte de responsabilidad la debe de tener el equipo que juega en casa, ya que son los encargados de tomar las medidas de seguridad pertinentes. ¿Acaso no cumplió el Atléti con su deber? Tal y como se vio, el comportamiento salvaje de los seguidores franceses fue respondido con una contundencia policial ejemplar. No se puede controlar que unos sujetos decidan realizar algun tipo de mala acción, pero sí se puede controlar que esta acción sea inmediatamente detenida. En este aspecto, nada se puede decir contra las medidas de seguridad del club. Hace unas semanas hubo en Barcelona un incidente similar, donde ojalá la policía hubiera actuado igual.

Pero la UEFA ha querido ir mucho más allá. Ha calificado como excesiva la actuación de la Policía Nacional Española.
No, si la UEFA ahora da la razón a una de las aficiones más violentas de Europa y se la retira a las fuerzas y cuerpos de seguridad. Precisamente, toda Europa debería aprender de nuestra policía. ¿Cuántas veces se han "pasado de la ralla" los Hoolligans en España? Muy poquitas en comparación con cualquier otro país europeo. El porqué reside en que nuestra policía no se anda con contemplaciones a la hora de reducir a los violentos.
El Ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ya ha manifestado su defensa de la Policia Nacional y del Atlético de Madrid, lo cual hay que agradecerle. La campaña de presión ejercida por los medios de comunicación franceses ha dado sus frutos y el presidente de la UEFA, no lo olvidemos, francés, Michel Platini, ha decidido contentar a su paisanos.

También se ha llevado una grata sorpresa su amigo Pape Diouf, presidente del Olimpique de Marsella, quien ya ha dicho sentirse muy feliz por la decisión del organismo europeo.
En fin, sobrevalorado como jugador, incompetente como presidente, Michel Platini no se ha preocupado en ningún momento de a que miembros de su afición distribuyó Pape Diouf las entradas asignadas.
Si la culpa de este tipo de actos violentos siempre la va a tener el club sede y no el equipo al que pertence la afición, ¿qué sentido tuvieron las amenazas de exclusión de la Eurocopa 2004 a la selección inglesa después de los incidentes provocados por sus seguidores? Si Platini hubiera aplicado el mismo critero, quizá lo mejor hubiese sido amenazar con la suspensión de la Eurocopa.
Otro tema, que ya cansa, con el que ha justificado la decisión la UEFA, ha sido el comportamiento racista de los ultras del Atlético de Madrid. En todos los clubes hay gentuza, que siempre van a insultar: "puto negro", "puto judío" o "puto maricón". ¿Y qué? El socio del Atleti tiene que pagar el comportamiento de unos cuantos. Se deberían cerrar todos los estadios donde Guti recibe todo tipo de insultos de marca intolerante. Este es un tema muy interesante: la sensibilidad con la que se está mirando al racismo. Estoy totalmente en contra de esta conducta, pero no se puede hacer tanta propaganda del tema, porque lo único que se consigue es reactivar esta lacra.

Como todos saben, aquellos gritos que imitaban al sonido del mono que durante algunas jornadas, invadieron los graderios sur de nuestros campos, tuvieron su nacimiento en un España - Inglaterra. Y si estos gritos se produjeron, fue porque los propios ingleses alimentaron a los más radicales saltando al Bernabeu con un eslogan anti-racista, en clara referencia a una frase de Luís Aragones, mal interpretada intencionadamente por los medios ingleses. Y ahora son ellos los que no quieren jugar en el Santiago Bernabéu porque es un campo racista. Como bien dijo el ex seleccionador, "acuerdense de las colonias".
Y dejando aquel partido, que razón tenía Valery Karpin en decir con aquel chulesco pero honesto tono: "¡Qué pasa! Que si te dicen puto negro, suspenden el partido, y si te llaman puto ruso y te dicen que te van a matar, no pasa nada".
Volviendo a la clausura del Vicente Calderón. Si la UEFA fuera imparcial en sus decisiones, cada dos por tres tendría que cerrar estadios en Grecia o Turquía. Platini ha olvidado la neutralidad de un presidente UEFA y ha favorecido, al estilo de un forofo, a un club de su país.
